martes, 10 de febrero de 2009

Adolescencia y límites...

Y yo agregaría a los post-adolescentes también... y a varios adultos, como ya comenté en otras ocasiones:


Encuesta a familias de clase media de capital federal sobre miedos y preocupaciones cotidianas


Poner límites a los chicos, lo que más les cuesta a los padres
La droga, el alcohol y la noche son sus mayores temores. Pero para los jóvenes encuestados, "no pasa nada". Y dicen que son sus padres los que los llenan de miedos.


Los padres que tienen hijos adolescentes le temen a casi todo: a la noche, las drogas, el alcohol, los accidentes de autos, los secuestros, los robos, las agresiones físicas y hasta la discriminación. Pero también reconocen que lo que más les cuesta es ponerles límites a estos hijos que de repente los enfrentan, los pelean y los desafían a diario. Del otro lado, sólo una pequeña minoría de chicos admite sentirse inseguro cuando sale, el resto dice que "no pasa nada" y que son los padres los que los llenan de miedos. Sí dicen ser conscientes de los riesgos de consumir drogas, sobretodo el paco.

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Y la opinión de una Psicoanalista, también en Clarín:



Debemos enseñar a vivir en la legalidad
Cuando el desenfreno atenta contra la vida misma, las preguntas nos acosan. Nuestra responsabilidad como adultos no puede ser ignorada. Fracasa la transmisión del respecto por la vida ajena. Fracasa el control de los impulsos. Fracasan los valores básicos que posibilitan la convivencia. Gobierna el "vale todo". Nuestro riesgo es creer que ya no tenemos posibilidad de intervenir. Somos los responsables de construir desde la temprana infancia, las categorías del "no". Y de la vida como valor supremo. Los excesos y des-bordes son una expresión de fallas en la contención, amparo y transmisión parental a lo largo del crecimiento. Los límites se construyen y su función es la demarcación de un borde, de algo que ordena. El límite como frontera marca un territorio, pauta una medida. El debilitamiento del sostén adulto desprotege a los más jóvenes, los deja a la intemperie. Disponibilidad y presencia son, posiblemente, dos modos de acompañar la interrogación vital y turbulenta de los jóvenes. Enseñar a vivir en la legalidad hace al ejercicio pleno del oficio de ser padres.

*Coautora del libro "Desvelos de Padres e hijos".
Susana Mauer. Psicoanalista

2 comentarios:

  1. Me quedo pensando en lo que expresa la Ps. Mauer: “El debilitamiento del sostén adulto desprotege a los más jóvenes, los deja a la intemperie.” Creo que vale no sólo para los padres, sino también para quienes estamos cotidianamente en contacto con jóvenes en la escuela; y ese sostén se basa, necesariamente, en los límites. Y como cuesta, a veces, correrse del lugar del compinche, y hacer consciente nuestro rol de adultos...
    Gustavo, gracias por compartir estos textos.
    Saludos.:-)
    Silvina

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  2. Gracias Silvina, esa es la idea, compartir y tenerlos a mano...
    Saludos
    GC

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Gustavo